Benedicto XVI y la Misa en Latín

20 03 2007

Me siento casi en la obligación de escribir algo sobre este tema, en vista de que muchos católicos se han quedado con los titulares noticiosos escuchados o vistos en diarios, radios y televisión: “El Papa sugiere que la misa vuelva a celebrarse en latín”… y ciertamente yo también al escuchar eso me pareció bastante extraño: ¿Cómo el Papa luego de los esfuerzos hechos por el Concilio Vaticano II, de revalorar la riqueza de nuestra liturgia e insistir en la importancia de su enculturación, va a pedir volver al Latín?

Para salir de la duda, hice lo primero que hay que hacer en estos casos: ir a la fuente. Busqué en el Sitio Oficial del Vaticano (Vatican) la cuestionada Exhortación Post Sinodal: “Sacramentum Caritatis” (Sacramento del Amor) -que está bastante buena- y tiene varios puntos interesantes para trabajar en comunidad. En fin, llegué al tan afamado n°62: Lengua Latina (que se comprende mejor junto al n°61: Las grandes concelebraciones)… y justamente corroboré que lo que decían los medios no era exactamente lo propuesto por el Papa.

  Colonia 2005

Lo que Benedicto XVI expresa, es la importancia de que podamos vivir íntegramente la Eucaristía y las dificultades que se presentan para hacerlo en las ceremonias internacionales masivas. Él no propone realizar toda la Misa en latín, sino algunas partes, porque reconoce (al igual que el Vaticano II) la importancia de las lenguas vernáculas en la liturgia. El Papa sabe que para celebrar es necesario comprender lo que se celebra. Dice: “Exceptuadas las lecturas, la homilía y la oración de los fieles, sería bueno que dichas celebraciones fueran en latín”… esto no por capricho, sino para manifestar simbólicamente la unidad en la diversidad, y creo que de alguna manera se hace eco a las palabras de San Pablo: «Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan» (1Cor.10,17).

He hecho la experiencia de vivir varias Eucaristías de este tipo, donde nos encontramos personas de distintas nacionalidades, culturas e idiomas, y el latín ha sido un real aporte… por ejemplo, en el Encuentro Mundial de Jóvenes en Colonia (Alemania), en las Misas no se entendía nada… una mezcla de alemán, italiano, inglés, español, y otros idiomas que nunca entendí… y cuando se hacía alguna parte en latín era para mi un alivio (probablemente porque el español es bastante similar). El punto es que nunca fue en desmedro de la lengua local, sino un instante de encuentro entre tanta pluralidad.

Hay que tomar en cuenta que nunca el latín ha sido completamente abolido en nuestra Iglesia Católica, sólo se dejó de lado parcialmente, con el fin de acercar más a las personas a la Palabra de Dios, facilitando así una mayor y mejor participación de nuestra vida litúrgica. Todavía el latín sigue siendo la lengua oficial de la Iglesia, y todos los textos de carácter oficial siguen siendo publicados en dicha lengua, para ser traducidos posteriormente por cada Conferencia Episcopal al idioma que corresponda.

PD: Si quieres ver los N°61-62 que se han explicado, anda a “Comentarios”.

 





El Papa advierte sobre formas sutiles de rechazar a Dios

12 01 2007

Les comparto la síntesis de una noticia que apareció en ACIPrensa, y me pareció digna de analizar:

“VATICANO, 03 Ene. 07 (ACI).- Durante su primera Audiencia General del año 2007, celebrada en el Aula Pablo VI, el Papa Benedicto XVI advirtió sobre las nuevas formas, menos abiertas y más sutiles de rechazar a Dios que existen en el mundo, pese al testimonio del amor de Dios

[...] Benedicto XVI advirtió, sin embargo, que la alegría de la Navidad” no nos hace olvidar el misterio del mal, el poder de las tinieblas que intenta oscurecer el esplendor de la luz divina; y por desgracia, cada día experimentamos este poder de las tinieblas”.

“Se trata del drama del rechazo de Cristo, que, al igual que en el pasado, también hoy se expresa de modos muy diversos. Las formas de rechazo de Dios en la época contemporánea son quizá hasta más engañosas y peligrosas: desde el rechazo total a la indiferencia, desde el ateismo cientificista a la presentación de un Jesús moderno o postmoderno”.

Un Jesús hombre, reducido a un simple hombre de su tiempo, privado de su divinidad; o un Jesús tan idealizado que a veces parece el personaje de un cuento de hadas”, agregó el Papa.

[...] Vayamos junto a Jesús, caminemos con Él y así el año nuevo será un año feliz y bueno”, concluyó.”

¿De cuántas maneras rechazamos diariamente a Cristo?

Noche Silenciosa

Se me ocurren muchas: la indiferencia frente al hermano y el rechazo al dolor, el libertinaje sexual y la inmediatez de los placeres, el narcisismo (junto con un excesivo culto al cuerpo), el deseo de poder y dominio sobre los demás, el consumismo, la no valoración de la dignidad y la volatilidad de la vida (la pena de muerte, el aborto, etc), la explotación del hombre por el hombre… Uff! No sería malo de vez en cuando profundizar sobre esto, para así ayudarnos a redescubrir los verdaderos valores que residen (aunque quizá aún dormidos) en los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Frente a esta realidad no hay que desanimarse, sino más bien, animarse a trabajar!