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Feliz Día Mamá

Publicado en Actualidad, Dios y Cultura, Mariología, Reflexiones en voz alta el 12 Mayo, 2007 por Hdy

Es hermoso celebrar a la Mamá en su día, pero creo que los esfuerzos de años, de amor, preocupaciones y sacrificios no pueden reducirse a un día de “reconocimiento” para Ella. El Amor cristiano, el Amor que procede de Dios, se actualiza diariamente en cada instante de la existencia. Dios nos ama infinitamente: sin condición de tiempo ni espacio… a ese Amor estamos llamados a responder. Sería maravilloso vivirlo diariamiente, de manera que la muerte no nos encuentre con mil “te quiero” pendientes… habiendo esperado tanto para decirlos y sin haberlo hecho.

Por eso siempre procuro de decirle todos los dias a mi mamá que la quiero, y lo especial que es para mi… y en realidad, es un propósito que quisiera hacerlo no sólo con ella, sino también con la Virgen María… consagrándole cada día de mi vida, para que guíe mis pasos y me ayude a vivir el Amor de Dios de la misma manera que Ella lo hizo “en un sólo acto: incesante” (como decía el Padre Frassinetti).

Aprovecho para compartir una “fórmula de consagración” que te puede servir:

“María Inmaculada, Madre de Dios, y Madre nuestra, a Tus pies y a la presencia de Dios Padre y de los Ángeles, te ofrezco mi corazón con todo lo que en él existe, a Ti lo consagro y quiero que sea siempre Tuyo y de Tu Hijo Jesús. Recibe Madre, la humilde y fiel entrega que hago unido al corazón de todos los Santos. Haz que desde hoy viva solamente para Ti y para Tu Hijo, de manera que con Su ayuda y con Tu maternal protección, pueda vivir de vuestro Amor, imitando a los santos que en la tierra dieron testimonio de la vida en el Cielo. Amén.”

(Basada en la Oración del “Mazzolino di fiori per il mese di Maria”. Escrita por el P.Frassinetti)

 

 

De todas maneras nunca está de más decir: “Feliz Día Mamá”

Madre de Dios, Madre de la Iglesia

Publicado en Espiritualidad, Mariología el 23 Febrero, 2007 por Hdy

Si queremos descubrir en toda su riqueza la relación íntima que une Iglesia y Eucaristía, no podemos olvidar a María, Madre y modelo de la Iglesia. Efectivamente, María puede guiarnos hacia este Santísimo Sacramento porque tiene una relación profunda con él.”(Ecclesia de Eucharistia, 53)

María tiene un lugar importante en la Iglesia, porque Ella anticipa la Eucaristía de Cristo y de la Iglesia. En el contexto Eclesiológico de la Encíclica, la relación entre María y la Eucaristía se articula principalmente alrededor de la consideración de María como Madre y modelo de la Iglesia. María es Madre de la Iglesia por ser Madre de Cristo, por haberle dado la carne y la sangre; esa carne y esa sangre que en la Cruz se ofrecieron en sacrificio y se hacen presentes en la Eucaristía. Este es el aspecto más inmediatamente perceptible de aquella “relación profunda” de la Virgen con el misterio eucarístico, tradicionalmente contemplado desde la antigüedad. Pero la Encíclica se detiene especialmente en contemplar la relación de María con la Eucaristía en cuanto a que la Madre del Señor es modelo: “La Iglesia, tomando a María como modelo, ha de imitarla también en su relación con este altísimo misterio”. (EE. 53)

Juan Pablo II se fundamenta sobre la convicción de que “no podemos olvidar a María” porque el binomio María-Eucaristía es inseparable (EE. 57). El Papa sigue una doble pista: la pista histórica y la pista litúrgica. En la primera, María sobresale como ejemplo antropológico de fe eucarística de mucho alcance; en la segunda, ella se convierte en una presencia viva dentro de la celebración litúrgica.

María, la toda santa, la Inmaculada.

Publicado en Espiritualidad, Mariología, Reflexiones en voz alta el 8 Diciembre, 2006 por Hdy

Feliz Dia de la Inmaculada

Siempre he tenido un particular afecto a la Virgen Santa, y con el tiempo, aprendiendo a amarla y a conocer su papel en el plan de salvación, he podido descubrir cómo muchas veces este rol es mal comprendido, y erróneamente asumido en la fe católica. Se tiende a idealizar y deificar a la persona de María, poniéndola en circunstancias por sobre la persona de Cristo.

“A Cristo por María” esta debería ser nuestra consigna para encontrarnos con nuestra Madre, hallar en Ella un lugar de encuentro, y valorar su mediación maternal ante la presencia divina y eterna de Dios. Pero varias veces me han preguntado: ¿Por qué Ella es tan especial? ¿Qué tiene de distinto a las demás creaturas? ¿Qué la hace ser tan grande para los cristianos?… y para mi, la respuesta es que la grandeza de nuestra Madre no está en lo que tiene, sino en lo que no tiene. Ella es única entre nosotros, porque no lleva en sí el pecado Original, no tiene la marca de Adán sino la marca de la Gracia nacida del estado primigenio desde antes de la Creación, que deviene de la bondad pura de Dios manifestado en su Amor más pleno. La ausencia de corrupción, concupiscencia y pecado, constituyen su ser lleno de gracia, perfecto en Dios.

Maravilloso es descubrir, que María y la Gracia van íntimamente unidas, unánime afirmación de la Triple fuente de Revelación, todas testimonian “que la Santísima Virgen, toda hermosa e Inmaculada trituró la venenosa cabeza de la cruelísima serpiente, y trajo la salud al mundo”.

“Escuchen estas nuestras palabras todos nuestros queridísimos hijos de la católica Iglesia, y continúen, con fervor cada vez más encendido de piedad, religión y amor, venerando, invocando, orando a la santísima Madre de Dios, la Virgen María, concebida sin mancha de pecado original, y acudan con toda confianza a esta dulcísima Madre de misericordia y gra­cia en todos los peligros, angustias, necesidades, y en todas las situaciones oscuras y tremendas de la vida. Pues nada se ha de temer, de nada hay que desesperar, si ella nos guía, patrocina, favorece, protege, pues tiene para con nosotros un corazón maternal, y ocupada en los negocios de nuestra salvación, se preocupa de todo el linaje humano, constituida por el Señor Reina del cielo y de la tierra y colocada por encima de todos los coros de los ángeles y coros de los santos, situada a la derecha de su unigénito Hijo nuestro Señor Jesucristo, alcanza con sus valiosísimos ruegos maternales y encuentra lo que busca, y no puede, quedar decepcionada.” (Bula Inaffabilis Deus)

En este tiempo he podido reflexionar mejor el papel de María frente a la humanidad. Me trajo luces de esperanza al descubrir la grandeza de la Creación, y la perfección de la mente de Dios, que no se reservó don alguno para sí, sino que compartió con toda la humanidad la plenitud de su Amor y Misericordia. Él en conjunto con el hombre, cúlmen de su Obra, es capaz de realizar prodigios impensables.

La imagen de María Inmaculada como prototipo de la primera creación, es aliento para la humanidad, y testimonio vivo de que todo es posible para Dios. Sólo se necesita abrirse sin miedo a la gracia, para recibir del Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, los dones que nos llevarán al redescubrimiento de nuestra condición original. Desde allí, nunca más nos reprocharemos ser “menos que Dios”, porque entenderemos que lo único importante es ser en Dios.

Contemplar a Cristo junto a María

Publicado en Espiritualidad, Mariología el 8 Noviembre, 2006 por Hdy

Para iniciar el Mes de María, quiero compartir esta reflexión inspirada en la Encíclica “Ecclesia de Eucharistia” de S.S. Juan Pablo II

“Contemplar el rostro de Cristo, y contemplarlo con María, es el «programa» que he indicado a la Iglesia en el alba del tercer milenio, invitándola a remar mar adentro en las aguas de la historia con el entusiasmo de la nueva evangelización.” (Eccl. Eucharistia 6)

El Papa Juan Pablo II inserta “Ecclesia de Eucharistia” en un tiempo en que la Iglesia hace un esfuerzo por romper con el mal tan arraigado en nosotros de ser “activistas de la fe”, es decir, ser solidarios con el fin de excusarnos de hacer una pausa para Cristo, lo cual nos abre un tentador camino hacia el “hacer por hacer” en desmedro del “ser”.

En este tercer milenio es necesario dar razón de nuestra fe y encontrarle un sentido verdaderamente cristiano a la solidaridad y al amor hacia el prójimo, especialmente al que vive los sufrimientos del abandono, la falta de afectos, el maltrato, etc. Aquí el Papa nos presenta a María en la lógica del don de sí, don aún más supremo que cualquiera que se pueda conseguir con cosas materiales, don del cual es cumbre la Eucaristía.

María ha reunido a los Apóstoles en oración a la llegada de Pentecostés, y es Ella quien hoy nos convoca a hacer un encuentro íntimo y personal con Jesucristo. Ella nos muestra con su vida que el camino para contemplar a Jesús es a través del don sincero de si. En este contexto se inserta la Eucaristía, la cual exige una cultura de este don, y a la vez nos ayuda a realizarlo.

Cristo alcanza el máximo don de sí en su Pasión, en la Cruz; y María lo alcanza en Cristo, llevada por su fidelidad, fe, obediencia, humildad y confianza en la voluntad de Divina.

Todos estos son motivos por los cuales podremos Contemplar a Cristo junto a María… por eso la invitación para este mes, es reflexionar en torno a las Virtudes de nuestra Madre, Virtudes que nos ayudarán a alcanzar el camino de la santidad en la vida cotidiana.

Ver “Ecclesia de Eucharistia”