¿Qué es el Kerygma?

26 02 2007

Kerygma etimológicamente viene de la palabra griega “khrissw” y significa “proclamar”. Se refiere a la predicación y proclamación que hicieron los Apóstoles una vez que Jesucristo ascendiera a los Cielos y les dejara la Misión de ir por todo el mundo anunciando su Palabra y bautizando en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mt. 28).

El Kerygma es reconocido como el primer Anuncio de Salvación, la Buena Noticia por antonomasia: Jesucristo, el Hijo de Dios ha vencido la muerte y el pecado. Padeciendo, muriendo y resucitando nos ha dado una vida nueva.

Esta proclamación de la Iglesia (Lumen Gentium 26), hace eternamente presente el acontecimiento de la salvación.

El anuncio primitivo concentrado en la Pascua de Jesús, especialmente en la Resurrección (centro del misterio pascual que representa el cumplimiento de las promesas del Antiguo Testamento), no es del pasado… ni ha pasado. Hoy como ayer, esta “Buena Nueva” puede impresionar al mundo que parece tan dormido y retumbar en nuestras conciencias. Es Palabra Viva que reside en el corazón y la mente de Dios, y por lo tanto, reside también en el aliento creador que originó el universo del cual todo partió, y que hoy construimos.

 

 





Las “distintas” diaconías

18 02 2007


Diaconía Eclesial Existencial
y
Ministerio del Diaconado


La Diaconía Eclesial Existencial
, como el mismo término lo sugiere, involucra el sentido vital y el papel protagónico que tiene “el servicio” dentro de la Iglesia, es decir, cómo la diakoniva dentro de sí encierra y refleja la esencia de la Misión de la Iglesia: estar al servicio. Al servicio de La Palabra y al servicio del Prójimo, porque cerrar los ojos al prójimo es igual que estar ciegos ante Dios. Donarse por completo a imagen de Cristo es un llamado primeramente personal, pero a su vez comunitario: “El amor al prójimo enraizado en el amor a Dios es ante todo una tarea para cada fiel, pero lo es también para toda la comunidad eclesial.” (Deus Caritas Est, 20).

Con todo esto, debemos tener presente y saber distinguir que esta “Diaconía Eclesial Existencial”, no hace eco simplemente al Diaconado como ministerio, sino que es una realidad que trasciende todas las esferas de la vida cristiana, y a su vez, a toda la Iglesia Católica. Todo ministerio debería estar empapado de este sentido tan profundamente Cristológico.

Esta distinción nos ayuda a comprender el Ministerio del Diaconado como uno de los tres Ministerios procedentes del Sacramento del Orden (los otros son el Episcopado y el Presbiterado), y a descubrir cómo de una manera tan sencilla el Diaconado encarna esta vocación de servicio iniciada por Cristo, legada a los Apóstoles, a las primeras comunidades cristianas, y a nosotros mismos.