
… Ese es el comentario generalizado de niños, jóvenes y adultos… y no los culpo, porque no siempre se transparenta el carácter festivo de la Eucaristía. La Misa como acontecimiento de acción de gracias, como espacio de salvación!
Es verdad, la Misa siempre será fome para quién no sabe lo que está celebrando. Pero una vez que puedes hacer profunda experiencia del Misterio de saberte Salvado por Dios, y que Él por medio de Jesucristo en esa Eucaristía pasa por tu vida, eres capaz de prescindir de lo “fome” o aburrido que pueda ser el Cura o la gente que esté presente en la celebración Eucarística.
Pero el punto no es “hacer Misas más entretenidas”, sino el preocuparnos por hacer buenas Catequesis para Evangelizar la sociedad, y descubrir el verdadero tesoro contenido en la Eucaristía. Sólo así, también nosotros podremos transmitir con alegría que hemos recibido una nueva vida en Cristo, y contagiar esta dicha al resto del mundo.
Haciendo un brevísimo análisis, podremos ver:
¿Qué tiene el Mall que no tiene la Misa?
Inmediatez.
Este lugar satisface inmediatamente los deseos de miles de personas, y llena los complejos y vacíos que no somos capaces de completar con gratuidad.
Es simple: ¿Te sientes deprimido, triste, angustiado, solo? Compra algo - come algo.
Lo que quieras. Y si no tienes dinero no importa, para eso están los créditos.
¿Qué tiene la Misa que no tiene el Mall?
Salvación y trascendencia.
Descubrir la presencia de Dios en la propia vida implica un camino de conversión, que no es igual para todos, ni tampoco es instantáneo, pero es de saber que la Eucaristía y el Encuentro con Cristo te llevan a valorar el verdadero sentido de la vida, dándole un nuevo significado al dolor y la muerte. Es el opuesto: aquí no importa lo inmediato sino la paciencia. No vale el consumo sino el dar.
Jesucristo, el Buen Pastor, también te pregunta hoy:
¿Te sientes deprimido, triste, angustiado, o solo?
“Venid a Mi todos los que están cansados y agobiados, que Yo los aliviaré”
(Mt. 11, 28-30)
Aquí con Dios todo es gratuidad, pero cuesta aceptarlo
en un mundo que te ha enseñado que nada es gratis.


















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