Privatización de la experiencia religiosa
2 04 2008MONTEVIDEO, miércoles, 2 abril 2008 (ZENIT.org).
La «privatización» de la experiencia religiosa, causa del descenso de confesiones, según el obispo uruguayo Pablo Galimberti, quien atribuye la actual tendencia a la disminución de las confesiones a una suerte de «privatización» de la fe, que hace que muchos católicos prescindan de la figura del sacerdote y sigan los ritos religiosos con arreglo a conveniencias personales.
El obispo ha afirmado que esto es un fenómeno mundial que está en todos los países con distintos acentos, obviamente. El asunto es que hoy asistimos también a una tendencia hacia la ‘privatización’ de la experiencia religiosa, o sea: yo me arreglo con Dios y yo uso los ritos religiosos de mi Iglesia según mis necesidades y mi urgencia», aclara Monseñor Galimberti.
La sociedad de consumo lleva buena parte de la culpa en el alejamiento de los fieles. Los domingos son días atractivos para las compras, para paseos, para los deportes y que una agenda cada vez más extensa. «Y también la misa que se va corriendo, que queda un poco subordinada a otros intereses que también presionan familiarmente», indica.
Monseñor Galimberti recordó, de su experiencia sacerdotal, algunos casos reveladores al respecto de la pérdida de la noción y del sentido de pecado. En particular el de un joven estudiante que, luego de hacer un análisis «casi psicológico» de sus problemas, no advertía errores propios o ajenos.
Además, sostiene que muchos sacerdotes se han alejado del sacramento de la confesión para evitar «los enredos», una especie de mejor no me meto con problemas personales que pueden llegar a ser extremadamente complejos. El prelado añade que los sacerdotes tienen «cada vez las agendas más llenas» y por ende con menos tiempo para el encuentro personal con los fieles.
¿Por qué es más entretenido el mall que la Misa?
Con este pregunta concluyo, pero dejo el puntapié inicial para la próxima reflexión.

















Todo nos aleja de la mística, lo hacemos nosotros mismos con los demás y con nosotros mismos. No creo que haya q echarle solo la culpa a la “sociedad”, es como echarle la culpa al “sistema” y no hacernos responsables personalmente
Y hay q decirlo tb… hay misas muy refomes.
Es cierto que la culpa es compartida, nunca lo he negado, pero claramente el mundo no tiene puestos los ojos donde Dios los tiene, eso es innegable, ya que el hombre sin dinero simplemente NO EXISTE para la sociedad, es más, se transforma en un ‘cacho’ del cual “otros” deberán hacerse cargo.
“Es verdad, la Misa siempre será fome para quién no sabe lo que está celebrando. Pero créeme, una vez que puedes hacer profunda experiencia del Misterio de saberte Salvado por Dios, y que Él por medio de Jesucristo en esa Eucaristía pasa por tu vida, eres capaz de prescindir de lo “fome” o aburrido que pueda ser el Cura o la gente que esté presente en la celebración Eucarística.
El punto no es “hacer Misas más entretenidas”, sino el preocuparnos hacer buenas Catequesis para Evangelizar la sociedad, y descubrir el verdadero tesoro contenido en la Eucaristía. Sólo así, también nosotros podremos transmitir con alegría que hemos recibido una nueva vida en Cristo, y contagiar esta dicha al resto del mundo.”