Para los chilenos, Septiembre es el mes en el cual reviven las tradiciones. Revive nuestro espíritu y el amor a Nuestro País. Más aún, apuesto a que el mismo 18, cuando estemos descansando o rindiendo honor a nuestra bandera al lado de un rico asadito, nadie, pero absoluntamente nadie, va a pensar en el transantiago o en los niveles de la delincuencia, o el precio de la bencina, ni siquiera va a haber tiempo de pensar en los múltiples problemas que vivimos día a día, nadie va a decir: “ta’maire, chileno tenía que ser!”. Noo, porque no hay espacio para amargarse, porque durante esas 24 horas Chile será el país perfecto.
¿De qué depende que podamos celebrar un constante 18 de septiembre? Simplemente en la voluntad de poner nuestro pensamiento en algo mejor… lo mismo pasa en la Navidad y el Año Nuevo, vamos cerrando ciclos y abriéndonos a la esperanza de un futuro más perfecto.
Busquemos instantes de comunión, de caridad, justicia y solidaridad. Oremos por nuestro país, por nuestros gobernantes. No son necesarias grandes manifestaciones, sólo vivir el Hoy en humildad, ésta es la gran clave: ponernos de rodillas ante la inmensidad del Otro, y asumir que siempre necesitamos aprender (y aprehender) las cosas buenas de los demás.
Mmmm… pareciera dificil, es dificil, pero no imposible.



















oye caura y recuerda el cumpleaños del marce jajaja
cariños amiga