Me siento casi en la obligación de escribir algo sobre este tema, en vista de que muchos católicos se han quedado con los titulares noticiosos escuchados o vistos en diarios, radios y televisión: “El Papa sugiere que la misa vuelva a celebrarse en latín”… y ciertamente yo también al escuchar eso me pareció bastante extraño: ¿Cómo el Papa luego de los esfuerzos hechos por el Concilio Vaticano II, de revalorar la riqueza de nuestra liturgia e insistir en la importancia de su enculturación, va a pedir volver al Latín?
Para salir de la duda, hice lo primero que hay que hacer en estos casos: ir a la fuente. Busqué en el Sitio Oficial del Vaticano (Vatican) la cuestionada Exhortación Post Sinodal: “Sacramentum Caritatis” (Sacramento del Amor) -que está bastante buena- y tiene varios puntos interesantes para trabajar en comunidad. En fin, llegué al tan afamado n°62: Lengua Latina (que se comprende mejor junto al n°61: Las grandes concelebraciones)… y justamente corroboré que lo que decían los medios no era exactamente lo propuesto por el Papa.
Lo que Benedicto XVI expresa, es la importancia de que podamos vivir íntegramente la Eucaristía y las dificultades que se presentan para hacerlo en las ceremonias internacionales masivas. Él no propone realizar toda la Misa en latín, sino algunas partes, porque reconoce (al igual que el Vaticano II) la importancia de las lenguas vernáculas en la liturgia. El Papa sabe que para celebrar es necesario comprender lo que se celebra. Dice: “Exceptuadas las lecturas, la homilía y la oración de los fieles, sería bueno que dichas celebraciones fueran en latín”… esto no por capricho, sino para manifestar simbólicamente la unidad en la diversidad, y creo que de alguna manera se hace eco a las palabras de San Pablo: «Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan» (1Cor.10,17).
He hecho la experiencia de vivir varias Eucaristías de este tipo, donde nos encontramos personas de distintas nacionalidades, culturas e idiomas, y el latín ha sido un real aporte… por ejemplo, en el Encuentro Mundial de Jóvenes en Colonia (Alemania), en las Misas no se entendía nada… una mezcla de alemán, italiano, inglés, español, y otros idiomas que nunca entendí… y cuando se hacía alguna parte en latín era para mi un alivio (probablemente porque el español es bastante similar). El punto es que nunca fue en desmedro de la lengua local, sino un instante de encuentro entre tanta pluralidad.
Hay que tomar en cuenta que nunca el latín ha sido completamente abolido en nuestra Iglesia Católica, sólo se dejó de lado parcialmente, con el fin de acercar más a las personas a la Palabra de Dios, facilitando así una mayor y mejor participación de nuestra vida litúrgica. Todavía el latín sigue siendo la lengua oficial de la Iglesia, y todos los textos de carácter oficial siguen siendo publicados en dicha lengua, para ser traducidos posteriormente por cada Conferencia Episcopal al idioma que corresponda.
PD: Si quieres ver los N°61-62 que se han explicado, anda a “Comentarios”.

















Las grandes concelebraciones
61. La asamblea sinodal ha considerado la calidad de la participación en las grandes celebraciones que tienen lugar en circunstancias particulares, en las que, además de un gran número de fieles, concelebran muchos sacerdotes.[181] Por un lado, es fácil reconocer el valor de estos momentos, especialmente cuando el Obispo preside rodeado de su presbiterio y de los diáconos. Por otro, en estas circunstancias se pueden producir problemas por lo que se refiere a la expresión sensible de la unidad del presbiterio, especialmente en la Plegaria eucarística y en la distribución de la santa Comunión. Se ha de evitar que estas grandes concelebraciones produzcan dispersión. Para ello, se han de prever modos adecuados de coordinación y disponer el lugar de culto de manera que permita a los presbíteros y a los fieles una participación plena y real. En todo caso, se ha de tener presente que se trata de concelebraciones de carácter excepcional y limitadas a situaciones extraordinarias.
Lengua latina
62. No obstante, lo dicho anteriormente no debe ofuscar el valor de estas grandes liturgias. En particular, pienso en las celebraciones que tienen lugar durante encuentros internacionales, hoy cada vez más frecuentes. Éstas han de ser valoradas debidamente. Para expresar mejor la unidad y universalidad de la Iglesia, quisiera recomendar lo que ha sugerido el Sínodo de los Obispos, en sintonía con las normas del Concilio Vaticano II: [182] exceptuadas las lecturas, la homilía y la oración de los fieles, sería bueno que dichas celebraciones fueran en latín; también se podrían rezar en latín las oraciones más conocidas[183] de la tradición de la Iglesia y, eventualmente, utilizar cantos gregorianos. Más en general, pido que los futuros sacerdotes, desde el tiempo del seminario, se preparen para comprender y celebrar la santa Misa en latín, además de utilizar textos latinos y cantar en gregoriano; se procurará que los mismos fieles conozcan las oraciones más comunes en latín y que canten en gregoriano algunas partes de la liturgia.[184]
Tu decías: “El Papa sabe que para celebrar es necesario comprender lo que se celebra.”, pero me pregunto …. está convencido de ésto? Dime quien es la persona que en la actualidad comprende esta lengua o se esmera por aprender esta lengua; ni siquiera las personas que asistían a misa, (y digo asistian porque la participación era nula) en la época en que se celebraba en latín llegan a comprenderla.
La celebración de la Misa no pasa sólo por “entender” las lecturas, la homilía y la oración de los fieles. No podemos reducir toda la acción litúrgica de la celebración Eucarística solo a estos momentos! que si bien son de gran importancia, no tendrían el valor que tienen si no van acompañados de las restantes partes de la misa, y para que sea válida la entera celebración de la misa, a mi parecer debe ser comprendida en su totalidad.
Debo decirte que mi experiencia en Colonia no fue como la tuya…. durante la Celebración Eucarística, por momentos sentí que el entusiasmo y la fuerza de los jóvenes se había apagado. Cuales eran estos momentos? justamente los que eran en latín, en los que nadie participaba, y si bien, es cierto que por momentos la celebración era una mezcla de diferentes idiomas, es cierto también que eran los momentos de mayor participación.
Una pregunta que me surge: Cuando se afirma que el Latín es la lengua de la Iglesia, estamos seguros que sea la lengua de los cristianos de los primeros siglos? Tal vez las teorías del Latín caerían para dejar lugar a otra…
Termino con la frase que empecé: “Para celebrar es necesario comprender lo que se celebra”!
Querido Hermano, si bien como cristiana no estoy llamada a juzgar el interior de las personas -eso le corresponde a Cristo- no obstante puedo apreciar el valor de sus obras. Y más que certeza, confío que el Papa esté convencido de lo que dice, pero entiendo ese no es el punto en cuestión.
Sobre lo que Benedicto XVI sugiere, vuelvo a insistir: SÓLO EN LAS CELEBRACIONES INTERNACIONALES MASIVAS él propone realizar ALGUNAS partes de la Misa en latín. Concuerdo en que la Eucaristía no pasa sólo por las lecturas, la homilía y la oración de los fieles, ya que es un GRAN TODO, y por lo tanto se debe comprender como tal. Pero inevitablemente veo una contradicción en la afirmación de que los momentos de “mayor participación” fueron cuando se hablaba en las lenguas particulares, porque justamente en aquellos momentos fue que los de habla hispana dejamos de “comprender en totalidad” (como dices), y la participación “más gráfica” pasó a darse por la gente que entendía lo que el Papa decía en ese momento. Era obvio que uno se emocionara (y hasta aplaudiera) cuando después de escuchar francés, inglés, italiano, polaco y alemán sonara alguna palabra “familiar”… en español, eso nos pasaba a todos, no? Pero el caso es que en ninguna celebración internacional se puede pretender una “COMPRENSIÓN TOTAL” DE TODO LO QUE SE DICE, porque son miles de personas de diversas lenguas y culturas las que se reúnen en torno a Cristo. Lo que sí se espera, y de esto estoy segura, es de una comprensión del sentido de lo que se celebra, y en eso ni el latín ni el polaco impidieron que todos los que estuvimos allí congregados supiéramos que estábamos viviendo (de una u otra forma) el Misterio de la Salvación: Cristo se hacía presente en la comunidad, en la Palabra, en el Amor, y en ese pequeño pedazo de pan que se estaba ofreciendo y compartiendo, para nuestra salvación.
Por esto es necesario que entendamos la importancia la educación en la fe, la Liturgia no se compone solamente de Palabras, sino que van acompañadas de gestos y signos que no vienen dados ni aprendidos por el idioma, sino por la Catequesis y la Evangelización. Si nosotros no enseñamos eso, ni siquiera las personas que van asiduamente a Misa los domingos van a entender qué están haciendo. Y te aseguro que aunque la Misa es en Español, sólo un porcentaje de la Asamblea sabe verdaderamente lo que está celebrando, porque hay muchos que ni siquiera son conscientes de que también son parte de la celebración… ellos piensan que son los curas y los que están adelante los que hacen todo, y el resto sólo debe responder “Amén” (si saben responder).
Como tema paralelo a lo anterior, pienso que es un poco peligroso esperar siempre una “comprensión total” frente al encuentro con Dios. Ni siquiera frente a la Liturgia podemos “dosificar el Misterio” de acuerdo a nuestro nivel de intelección, y menos, pensar que “para que sea válido… debe ser comprendido en su totalidad” (como dices). Esa visión a mi parecer encierra un poco de antropocentrismo, ya que la validez del sacramento no depende mí (si fuera así no sería necesaria la fe). La Gracia trabaja siempre en un corazón dispuesto a acoger la presencia real de Jesucristo.
Es cierto que cuando entablamos un diálogo debemos ser claros en expresarnos y saber qué estamos diciendo para saber qué respuesta esperar, pero en situaciones tan puntuales como en estos encuentros mundiales, cuyo centro es Cristo, “el lenguaje del Amor” (como dijo un amigo) suple toda carencia, incluso idiomática. El Amor rompe fronteras y nos hace Uno en el Amor. Esto no es sólo una frase cliché, sino una experiencia vital hecha a partir de Cristo.
mmm… la iglesia nunca dejo el latin… es la lengua oficial de nuestra madre… y bueno seria que si amamos a nuestra madre, nos interesáramos un poco por aprender la lengua materna, hace un tiempo un personaje dijo que yo discriminaba al poner poemas y textos en latín en mi flog… yo no lo siento asi, yo mas bien creo que seria un buen esfuerzo aprender algo… hay que nivelar hacia rriba, no hacia abajo…
creo q todos sabemos que en las grandes concelebraciones “internacionales”, sobre todo en los pontificales presididos por el santo padre, se utiliza el latin… no creo que se pierda, sino mas bien que algo se ganara al utilizar el latin en las grandes concelebraciones a nivel local, serviría incluso para que los fieles se interesen en aprender… sino seria como con la Tv basura… no se dan programas de mayor nivel, pk se cree que la gente no los vera… cuando al contrario… si tuvieramos mas programas culturales… la gente se interesaría mas… (no se si mi analogía es la mejor…jajaj)
por otro lado creo q es indiscutible que muchos textos litúrgicos (en general muchos textos, sean o no litúrgicos), pierden mucha de su riqueza, mucho de su sentido al pasar a las lenguas vernáculas…
sin duda no tiene nada que ver… “gloria a dios, gloria a dios, gloria al padre, a el sea la gloria, aleluia amen….” con el “gloria in excelsis deo, et in terra pax hominibvs bonae volvntatis…” y asi con otras….
bueno… yo apoyo el latin… sin duda se me sale mi lado pio y conservador… jajaja… aunque sin duda también es por algo de gusto estetico…
Concuerdo plenamente en todo.
y por otro a nuestra identidad cultural. Sería maravilloso que latín y español(en nuestro caso) convivan armónicamente en la litugia…
La “Sacrametum caritatis” creo incluso no ha dicho nada muy novedoso en la litugia ni en el uso del latín.
Es lamentable la mentalidad separartista de nuestro tiempo y de los fieles que ven contraposición en lo que debería ser complementario. No es o el latín o la lengua vernácula, son los 2! Ambos enriquecen la celebración litugica, por un lado nos remite a nuestra tradición milenaria (cosa q algunos no le gusta y se nos tacha de “conservadores”
Creo que algunos se maravillarían del resultado, porque muchos jamás han escuchado lo emocionante del gloria in excelsis (en la vigilia pascual por ej.) y critican ni conocer lo más mínimo de la experiencia del canto en latín. No es tanto conocerlo … hasta lo misterioso que es refleja en algo la majestad infinita de nuestro Dios.
Eso era, yo trato entre los míos de transmitirle esto, con escasos resultados…ajajaja, por ahora.
Saludos (el Jorge me dijo q posteara).
Ramiro Mendoza
Juventud de Schönstatt, Concepción.
Pues lo que yo he visto constantemente es que en el Vaticano se celebra la Novus Ordo Missae en latín. Para dar ejemplos que saltan a la vista, recordemos las Misas en los Funerales de JP II, las misas en los novendiales del mismo Papa, La misa pro-eligendo pontifice que presidió el Card. Ratzinger. Hay otras, como las misas en las canonizaciones, aunque no todas son en latín.
En el catolicismo se predica a un Cristo crucificado, fosilizado; en el protestantismo, a un Cristo resucitado, victorioso
La misa en latín es colocar al pueblo en la peor de las ignorancias, ya que Cristo no predicó en otra lengua que no fuera la del pueblo. El latín se oye bonito, pero es ininteligible para quien lo desconoce; aparte, la misa no es el sacrificio “incruento” de la Cruz, ya que sin sangre no hay sacrificio.
El libro de Hebreos, en sus capítulos 9 y 10 habla de que el sacrificio fue realizado una vez y para siempre, pero la Iglesia Católica es otro evangelio, es el evangelio de los Concilios y decretos del Magisterio Pontificio (Tradición).
Jesús nos envió a predicar la Buena Noticia de que por su Pasión, Muerte y Resurrección hemos sido Salvados de la Muerte. Ese es el mensaje que los católicos queremos transmitir. No puedo negar de que hay situaciones que van velando esta maravillosa realidad, y nuestras limitaciones y errores probablemente no siempre reflejan “la alegría del Resucitado”, pero veo que siempre hay luces de esperanza en los testimonios de diversas personas y comunidades, que con su ejemplo nos muestran a un Dios de vivos… al Resucitado. De todas formas, pienso que nunca es bueno generalizar.
Sobre el Latín, de ninguna manera pienso que debemos volver a utilizarlo como la lengua cotidiana de nuestra vida litúrgica, de ser así, sería equivalente a apoyar un cristianismo “de elite”, en el cual sólo algunos tendrían la posibilidad de encontrarse con la Palabra de Dios. Lo que el Papa sugiere, vuelvo a insistir, es que: SÓLO EN LAS CELEBRACIONES INTERNACIONALES MASIVAS se realicen ALGUNAS partes de la Misa en latín, pero el caso es, que en ninguna celebración internacional se puede pretender una “COMPRENSIÓN TOTAL” DE TODO LO QUE SE DICE, porque son miles de personas y lenguas las que se reúnen en torno a Cristo.
Sobre “el sacrificio”, creo que tienes algunos errores de conceptos, ya que dices que la Misa no es el sacrificio incruento de la Cruz. “INCRUENTO” quiere decir sin derramamiento de sangre, y “CRUENTO” es con derramamiento de sangre, por lo tanto no veo ninguna contradicción, ya que no se utiliza sangre humana ni animal en la Misa.
Pero ¿por qué sin sangre no puede haber sacrificio?
Hay mil formas de sacrificios “sin sangre”, algunos ejemplos: la privación de algún gusto por amor a otro, el aguantar responder con violencia verbal, física o psicológica cuando alguien nos hace mal, amar cuando nos odian, dejar nuestros vicios, etc. También están los “sacrificios de un bien por otro” o “sacrificios negativos”, por ejemplo: dejar de compartir tiempo con la familia por privilegiar el trabajo, el flajelo de la injusticia social, la discriminación, el racismo, los abusos sexuales, etc, etc, etc.
Cuando haces referencia a la Carta a los Hebreos, donde dice que “el sacrificio fue realizado una vez y para siempre”, quiere decir que Cristo con su Cruz, y con su Pasión, Muerte y Resurrección, ya nos ha dado el acceso a la Vida Eterna. Nada de lo que nosotros podamos hacer podrá modificar, plenificar ni perfeccionar este acceso a la salvación ya entregado por Él. No es necesario esperar nuevos “Mesías” ni “Profetas” para encontrar la Verdadera Salvacíón.
Lo que nosotros hacemos en la Misa es un “Memorial”… no es sólo un “acordarse”, ni tampoco volvemos a “matar” a nadie, sino que hacemos actual y presente en nuestras vidas el Misterio de la Salvación… y no lo hacemos por iniciativa propia, sino porque el mismo Jesús lo mandó en la Última Cena, al decir “Haced esto (es decir, la celebración de la Pascua) en memoria mia (con el sentido que Él la celebró)”.
Es interesante ir redescubriendo la riqueza de nuestra fe, e ir actualizándola en nosotros mismos, para que no se quede sólo en palabras vacías, sino que pase a los hechos.
ESTOY DE ACURDO CON SU SANTIDAD EL PAPA BENEDICTO XVI, EN QUE VUELVA EL LATIN A LAS SANTAS MISAS. SOLO DECEO QUE SEA PRONTO. YA QUE NO SE HA VISTO NI OIDO NADA DE ELLO.
INVITO A LA GENTE JOVEN QUE SE INTERESEN UN POCO EN EL LATIN. LENGUA BELLA QUE ME HA PERMITIDO APRENDER SIN DIFICULTAD LAS LENGUAS NEOLATINAS, ES DECIR LOS QUE DERIVAN DE ELLA. LA IGLESIA CATÓLICA, APOSTÓLICA Y ROMANA NOS HA UNIDO POR SIGLOS. EL NOVUS ORDE MISSAE NOS HA SEPARADO. ESTOY TOTALMENTE SEGURO QUE CUANDO SABOREN EL LATIN, REPETIRAN LAS PALABRAS DE SALOMÓN “NULLUM NOVUN SUB SOLE” SE LOS DEJO COMO TAREA LA TRADUCCIÓN.
QUE NO SE ENTIENDE EL LATIN? PUES LES DIRÉ QUE SI ENTENDIERAN EL NOVUS ORDO MISSAE, SE DARIAN CUENTA QUE ESTA MISA ES UNA MISA LUTERANA. FUE ELABORADA POR SEIS PASTORES PROTESTANTES. INVESTIGUEN COMO SURGIÓ EL NOVUS ORDO MISSAE.