El Anticristo

3 03 2007

El Anticristo (después del demonio), es la “persona” que más cautiva la atención popular: sociólogos, filósofos, cineastas, periodistas, científicos… no importa si son personas de fe, agnósticos o ateos, simplemente todos hablan de él. Sin exagerar, creo haber escuchado decenas de versiones e imágenes de este misterioso personaje: Adán, Judas, Nerón, Darwin, el “Papa negro”, Hitler, Chávez, Bush, Hussein, Bin Laden… hasta Bill Gates, son sólo algunos de los nombres que “circulan”. No me gustaría quedarme con estos candidatos, así que haciendo una mirada más seria, encontré una descripción bastante interesante de lo que realmente sería este personaje.

Vladimir S. Soloviev (filósofo y poeta ruso, del siglo XIX), en su obra «Tres diálogos» (1899), propone 4 ideas fundamentales para conocer más sobre el anticristo:

La 1era, tiene relación con la esencia del cristianismo, que no es su doctrina ni su moral, sino la persona de Jesucristo.

La 2da, está vinculada con el “problema” del ecumenismo.

La 3era, inspirada en la afirmación bíblica: “La salvación viene de los judíos”. Así Soloviev procuró fundir la escatología hebraica con la cristiana.

La 4ta, el bien proveniente de Satanás es puramente en apariencia. No es generado por el amor, sino por el odio, no por la verdad, sino por la mentira. Por consiguiente altera la mente, deteriora el alma, genera la muerte.

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Tomando estas ideas, Monseñor Giacomo Biffi (Arzobispo emérito de Bolonia y responsable de los ejercicios espirituales de Cuaresma para el Papa y Curia Vaticana de este año), advierte sobre la profecía de Soloviev afirmando que “el anticristo, en realidad, consiste en reducir al cristianismo a una ideología, en vez de ser un encuentro personal con Cristo salvador.”

Citando la obra del Filósofo «Tres diálogos», recordó que “Convocará [el anticristo] un Concilio ecuménico y buscará el consenso de todas las confesiones cristianas, concediendo algo a cada uno. Las masas le seguirán, a excepción de pequeños grupos de católicos, ortodoxos y protestantes», dijo.

En síntesis: “el cristianismo no puede ser reducido a un conjunto de valores”. Para él, esto es una advertencia: “Hoy, de hecho, corremos el riesgo de tener un cristianismo que pone entre paréntesis a Jesús con su Cruz y Resurrección”.

El arzobispo explicó que, si los cristianos se “limitaran a hablar de valores compartibles serían mejor aceptados en los programas de televisión y en los grupos sociales. Pero de esta manera habrían renunciado a Jesús, a la realidad sobrecogedora de la Resurrección”.

Dijo también que “el Hijo de Dios no puede ser reducido a una serie de buenos proyectos homologables con la mentalidad mundana dominante […] esto no significa una condena a los valores, sino que éstos deben ser sometidos a un atento discernimiento. Hay valores absolutos, como el bien, la verdad, la belleza. Quien los percibe y los ama, ama también a Cristo, aunque no lo sepa, porque Él es la verdad, la belleza, la justicia”.

Fuentes:
- ZENIT.org (miércoles, 28 febrero 2007)
- La visión del anticristo en Vladimir Soloviev, por Fernando Castelli (“Humanitas” N° 35)

 


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