Miércoles de Ceniza

21 02 2007

Miércoles de Ceniza no sólo es el inicio del Tiempo de Cuaresma, sino que marca el camino de un tiempo de renovación. Nos da la posibilidad de comenzar de nuevo, de entrar al desierto de nuestra vida y salir transformados de él. Para mi, más que un espacio de penitencia, es de esperanza y riqueza.

Ciertamente la imagen desértica atemoriza a varios… la soledad, la aridez y la impiedad del clima quitan estabilidad y seguridad, haciéndonos sentir pequeños e impotentes frente a la adversidad de la naturaleza. El desierto tiene el poder de matar, pero a la vez de fortificar… ésa es la maravilla… la riqueza de la que hablo. Son justamente la inestabilidad y el desamparo, la humildad, el vacío y el silencio, lo que nos hará (si tenemos dispuesto el corazón a ello) abrirnos a la gracia y contemplar el rostro de Dios sin nada que nos disturbe.

Muchos isrealitas murieron en el desierto durante el exilio, porque no confiaron en la Palabra de Yahvé, desesperaron y no se abrieron a la posibilidad de la Salvación, aquella que se nos da sin mérito alguno, y que sólo requiere de nuestro sí para actualizarse.

Son sólo “40 días”, simbólicos para muchos cristianos, pero en realidad representan nuestra historia. Así llegamos al mundo: desnudos, sin nada, y así nos iremos de él. Entremos en este tiempo que nos regala la Iglesia, así, solos y sin nada, porque de esa manera podremos encontrarnos con Cristo que está haciendo el mismo camino. Podremos recibir en nuestro interior la fuerza del mismo Espíritu Santo que preparó a Jesús para vivir el momento más grande de su vida, y realizar la manifestación más pura de Amor verdadero.

Aquí reside mi esperanza: poder vivir con Cristo en el desierto de mi vida, de manera que Él pueda tranformar mi historia, nuestra historia, en gracia y bendición.

Feliz Cuaresma para todos.


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2 respuestas a “Miércoles de Ceniza”

22 02 2007
Andrés (20:37:39) :

Gracias por la reflexión Haddy, muy necesaria para entrar en sintonía con el paso de Jesús por el desierto de nuestra vida para que la llene de vida con su muerte y resurrección gloriosa.
Andrés.

2 03 2007
Héctor (22:36:32) :

Gracias por la reflexión. La verdad no lo había leído antes, pero el Señor hoy me lo regala para interiorizarme en este tiempo tan importante para mi conversión.
Es verdad que el desierto asusta y lleva a caer en la desesperanza, pero es justamente allí donde nada ni nadie nos puede ayudar, que el Señor se manifiesta, tendiéndonos la mano para salvarnos. Gracias.

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