Las “distintas” diaconías
Diaconía Eclesial Existencial
y
Ministerio del Diaconado
La Diaconía Eclesial Existencial, como el mismo término lo sugiere, involucra el sentido vital y el papel protagónico que tiene “el servicio” dentro de la Iglesia, es decir, cómo la diakoniva dentro de sí encierra y refleja la esencia de la Misión de la Iglesia: estar al servicio. Al servicio de La Palabra y al servicio del Prójimo, porque cerrar los ojos al prójimo es igual que estar ciegos ante Dios. Donarse por completo a imagen de Cristo es un llamado primeramente personal, pero a su vez comunitario: “El amor al prójimo enraizado en el amor a Dios es ante todo una tarea para cada fiel, pero lo es también para toda la comunidad eclesial.” (Deus Caritas Est, 20).
Con todo esto, debemos tener presente y saber distinguir que esta “Diaconía Eclesial Existencial”, no hace eco simplemente al Diaconado como ministerio, sino que es una realidad que trasciende todas las esferas de la vida cristiana, y a su vez, a toda la Iglesia Católica. Todo ministerio debería estar empapado de este sentido tan profundamente Cristológico.
Esta distinción nos ayuda a comprender el Ministerio del Diaconado como uno de los tres Ministerios procedentes del Sacramento del Orden (los otros son el Episcopado y el Presbiterado), y a descubrir cómo de una manera tan sencilla el Diaconado encarna esta vocación de servicio iniciada por Cristo, legada a los Apóstoles, a las primeras comunidades cristianas, y a nosotros mismos.

19 Febrero, 2007 a 12:04 am
lamentablemente muchas veces nos quedamos encerrados en nuestas instucionalidades, en las seguridades que nos dan las estructuras y nos olvidamos que la diaconia, esa dimension de servicio de la iglesia debe darse tanto ad intra como ad extra, de modo que realmente quienes se encuentren con los que nos decimos cristianos vean en nosotros un reflejo de la imagen de Dios Padre creador amoroso de toda la humanidad, de Dios Hijo que entrego su vida por todos los hombres y mujeres sin distincion de ningun tipo, y de Dios Espiritu Santo que sopla y actua donde y como quiere, sin restricciones de ningun tipo. nuestro servicio como iglesia viva, sin duda, debe ser un servicio de profunda humanidad, un servicio que no sea solo un intento de evangelizacion, sino mas bien y por sobre todo un esfuerzo constante por dignificar a todo ser humano.
un punto aparte me parece q es el del diaconado como ministerio ordenado, lamanteblemente muchas veces aquellos q originalmente fueron elegidos para el servicio de las mesas, para el servicio de la caridad, reducen su servicio a un servicio de la liturgia, y muchas veces a un mal servicio liturgico, y claro muchas veces los diaconos terminan siendo algo asi como travestis (que suelen ser malas imitaciones de mujer)… una mala imitacion de presbiteros, a lo q en muchos casos debemos sumas su escasa formacion intelectual…
tambien creo q es bueno detenerse a reflexionar sobre la dimension diaconica del todo el ministerio ordenado… tanto los presbiteros como los obispos… son tomados de entre los fieles para realizar una labor de servicio, pero muchas veces eso es olvidado tanto por el clero, como por nosotros los fieles, nos olvidamos que el sacramento del orden… es un ministerio, un servicio y no una forma de adquirir privilegios, hace poco a un amigo lo nombraron y ordenaron obispo, y una religiosa decia que “se lo habia ganado”, me parece que nadie se gana por meritos personales el diaconado, el presbiterado o el episcopado, o ningun tipo de ministerio o servicio al interior de la iglesia… somo siervos inutiles… solo hacemos lo que nos corresponde hacer…
19 Febrero, 2007 a 12:29 am
Gracias Jorge, me gustó mucho tu comentario, especialmente donde dices que la diaconía: “debe ser un servicio de profunda humanidad [...] que no sea solo un intento de evangelización, sino mas bien un esfuerzo por dignificar a todo ser humano.” Concuerdo plenamente.
Sé con certeza que en ningún caso es bueno generalizar, pero lamentablemente, mis peores experiencias “diaconales” han sido con diáconos permanentes… que en lugar de estar al servicio, pretenden tener todo controlado.
27 Abril, 2007 a 12:52 pm
Mi querido hno. tenemos que de una u otra manera hacer presion, para que las funciones del Diacono Permanente no queden reducidas a simple apoyo al presbìtero, creo que debemos de volver a los Hechos de Apostoles, estamos llamados al servicio como tu dices al de las mesas. Nuestra tarea debe ser sobretodo de servicio, y un servicio concreto. No somos medio curas, somos ministros ordenados estamos llamados a servir al pueblo santo de Dios donde nuestros obispos lo crean conveniente. Nuestra tarea no se limita al altar, es lo menos que tenemos que hacer. Nuestra tarea es otra: servir a nuestros hermanos en la cultura, educacion, promocion social etc., haciendo siempre presente el rostro pobre de la Iglesia de Cristo.
27 Abril, 2007 a 1:02 pm
Estimado Eduardo, no sabes cuánto me alegra tener tu testimonio, ya que cualquier opinión que tengamos nunca va a ser tan cercana como la tuya, que eres diácono y vives en carne propia todo esto que hemos dicho.
Me gusta la idea de retomar el sentido original de la Diaconía, y quisiera saber desde tu experiencia, cómo podríamos potenciarla? Creo que en estos tiempo se hace cada vez más necesario.
Gracias por tu comentario.