Nosotros somos, pero el mundo nos reconstruye a su antojo.
Al parecer lo importante no es ser, sino parecer.
¡Tantas veces he escuchado esta crítica, pero seguimos igual!
Alegamos por fuera, pero continuamos comprando lo que no es esencial…
“Lo esencial es invisible a los ojos”… todos lo dicen y pocos lo viven.
El mundo dice querer cambiar,
pero en la práctica hace pocos esfuerzos por lograrlo.
Es que necesita una motivación… encontrar la felicidad.
Descubrir aquello que es capaz de salvarlo.
“La belleza salvará al mundo”, dijo Dostoievski.
Vayamos entonces al redescubrimiento de la belleza perdida.
Urs Von Balthasar* decía que hay 3 medios para encontrarse con la verdadera belleza,
aquella que procede de Dios y nos es revelada en Jesucristo:
1. La Palabra de Dios, espejo, imagen canónica.
2. La Eucaristía, misterio de fe, representación de la plenitud de la salvación cristiana.
3. La Iglesia, forma imperfecta que hace perceptible la belleza de Cristo.
Quien viva esto seguramente vivirá la perfecta felicidad.
Cada uno vea dónde encuentra la verdadera belleza, pero cuidado. Que no te engañen.
* Nacido en Suiza. Uno de los Teólogos más influyentes del siglo XX.

















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