Píldora: ¿antes o después?

28 01 2007

Frente al tema de la “Píldora del día después”, quisiera compar un artículo de Tony Mifsud s.j., que se publicó el 23 de marzo 2005 (Diario La Segunda), que profundiza sobre aspectos importantes acerca del entorno de la píldora, por ejemplo: “el antes”, “cuál es el sentido de las relaciones sexuales“, o qué significa “emergencia”.

¿Después o antes?

“La píldora del día después ha vuelto a aparecer en la palestra pública, pero en un contexto que tiende a confundir más que a esclarecer el tema de fondo, ya que se han introducido intereses políticos en pleno proceso de las campañas presidenciales.

¿Qué es exactamente la píldora del día después? Es preciso dejar en claro que, desde una perspectiva médica, esta píldora no es un simple anticonceptivo, sino uno de “emergencia”. Es decir, se desaconseja fuertemente su uso regular y prolongado como anticonceptivo post coital, debido a la posibilidad de dañar el suministro de óvulos durante la vida fértil de la mujer; también se señalan, como posibles efectos secundarios, principalmente las náuseas y los vómitos; por último, está contraindicada en el caso de la presencia de algunas patologías (entre otras, la hipertensión, la diabetes y las enfermedades tromboembólicas).

Por lo tanto, lo que está en discusión no es, y no puede ser, su venta o su distribución masiva como un simple método de anticoncepción, sino su empleo en situaciones de emergencia.

Ahora bien, ¿qué se entiende por “emergencia”? Para algunos esta palabra significa simplemente el “protegerse” de un embarazo no deseado. Si anteriormente predominaba en la cultura una identificación entre sexualidad y fecundidad (la reducción de la sexualidad al sexo y esto tan sólo en función de tener hijos), ahora se ha pasado al extremo opuesto del divorcio entre la sexualidad y la fecundidad (desligando el sexo de la sexualidad con la clara intención de no abrirse a la posibilidad de tener hijos). Entonces, el embarazo deja de ser una bendición para convertirse en una amenaza.

En el fondo, el problema no es el “después” sino el “antes”. ¿Qué sentido tiene una relación sexual? ¿Es simplemente un encuentro entre dos cuerpos o entre dos personas? ¿Responde tan sólo al principio del placer o involucra también un compromiso? ¿Es fruto de la pasión efímera del momento o la expresión de algo más duradero? El amor auténtico compromete; la pasión es ciega. El amor apasionado se entrega más allá de lo razonable porque entra en otra lógica; la pasión desamorada utiliza el otro, o la mutua utilización, para la propia satisfacción.

Pero, para otros, la palabra “emergencia” dice relación a una situación de violación, como remedio a una brutal injusticia y traumática violencia cometida contra una mujer. En este contexto, desde una perspectiva médica, la píldora del día después tiene tres posibles efectos que explican su efectividad: (a) anovulatario (inhibe la ovulación) y (b) barrera (impide migración ascendente de espermatozoides), que son claramente anticonceptivos (es decir, impiden el inicio del proceso de un embarazo); y (c) antiimplantatorio (dificulta anidación del blastocisto) que es considerado abortivo (es decir, interrumpe un proceso ya iniciado de un embarazo) por aquellos que defienden la vida humana desde el primer momento de la fecundación (zigoto).

Lamentablemente, los expertos no se ponen de acuerdo al respecto, porque algunos sostienen que la píldora del día después puede ser abortiva (debido al tercer efecto antiimplantatorio), mientras que otros afirman que no se da esta tercera posibilidad y, por ello, es simplemente anticonceptiva. Además, aquellos que consideran que la vida humana comienza con la anidación, son indiferentes frente a este posible tercer efecto (antiimplantatorio) porque este efecto sería previo a la anidación.

Por lo tanto, la píldora del día después involucra dos interrogantes éticos: ¿Es anticonceptiva (impide el inicio de un proceso) o abortiva (interrumpe un proceso ya iniciado)? Esta pregunta, a su vez, exige una postura frente a: ¿cuándo comienza la vida humana?, ya que el posible tercer efecto sólo es relevante para aquellos que defienden el derecho a la vida humana desde el primer momento de la fecundación.

Otra vez, el problema de la píldora del día después implica un “antes”, porque si se considera que ésta tiene un posible efecto abortivo, entonces se plantea el evidente rechazo contra el delito de la violación, pero recurriendo a un aborto cometido contra una criatura totalmente inocente.

El debate público será fructífero si se evita la condena descalificadora y si se recurre a un discurso serio, fundamentado en razones de peso. Pero esto implica previamente un conocimiento del tema, ya que la pura demagogia y apelación a la emotividad tan sólo conducirán a soluciones técnicas frente a problemas humanos. El tema es complejo y sería erróneo presumir que todos saben lo que es la píldora del día después.

[...] El “después” está condicionado por el “antes”, y la postura frente a la píldora del día después revela convicciones del antes.


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2 respuestas a “Píldora: ¿antes o después?”

30 01 2007
Albert (23:04:49) :

Ummm.

Interesante el artículo, sólo que lamentablemente sigue una línea argumentativa que intenta tapar el sol con un dedo, desde mi punto de vista, y que es super bonito para los que creen en el sexo como una muestra de amor. Lamentablemente el mundo no es tan bonito y la gente menos, sobre todo si se mira a su interior, y no buscan el amor sino el placer inmediato.

Frente a esto la posición, a mi parecer, es lograr cambiar el parecer de la gente y eso no se logra impidiendo las soluciones de “emergencia”, sino que aceptando que esa es su posición ante la vida y que si no se toman la píldora del día después probablemente se hagan un aborto que no se presta a discusiones sobre si es o no tal, y que para convencerlos es necesario recurrir a otros argumentos, que no tengan que ver con la moral que uno sigue, porque esa no es la que ellos siguen, aunque uno la encuentre la mejor del mundo.

Y respecto a si es o no abortiva, la discusión sólo se podría resolver adecuadamente y de una forma satisfactoria para todos cuando se invente el “detector de almas”: aquella máquina fantabulosa que nos dará la solución sobre en que momento existe el alma y hasta cuando está en un cuerpo resolviendo milagrosamente todos los problemas valóricos de un plumazo. Hasta que no tengamos esa máquina milagrosa e increible, la discusión JAMÁS terminará y cada uno es capaz de defender su posición de igual modo. Porque hay que recordar que los ángeles no tienen sustancia y por tanto la discusión sobre cuantos caben en la punta de un alfiler es inconducente.

14 02 2007
Francisco (17:03:19) :

Que bueno el artículo,
evidentemente el problema “personal” está antes de tener sexo, no antes de tomar la pastilla, en cambio el problema en que no nos logramos poner de acuerdo es hasta donde defendemos la vida humana y que entendemos por ella, esto teniendo presente que no podemos esperar una “delimitación científica” entre la vida y la no-vida, o entre la persona y la no-persona.

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